El Blog – Liderazgo x Bogotá

Creatividad e Innovación para el progreso de la ciudad

DE LA MERA CALLE BOGOTANA A LA STRASSENKULTUR BERLINESA!!

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Por: Juan Carlos Alvarez

Editor: German Sarmiento.

Hay grafitis de grafitis, desde los rayones clásicos de los comandos azules # 13 en Bosa “donde la gente goza”, las declaraciones de amor para Julianita en el barrio Kennedy, las amenazas  de los skinheads muiscas contra los afrocolombianos y LGBTI en Chapinero, los que se inscriben sobre la superficie polvorienta de los carros mugrientos: “ lave su carro, no sea cochino hp”, o los rastrojos de manchas del alfabeto mamerto que quedan luego de las tediosas marchas por la séptima: “JUCO”, “los ESMAD  son unos cerdos”, “no más UPJ”, hasta los más “artísticos” realizados por Toxicómano callejero o los clásicos del Colectivo Excusado Prynt System.

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Fotografia por: Egon Jacobus.

Habrá que preguntarnos ¿Qué motiva a las personas o grupos de jóvenes a dejar  sus marcas en la ciudad?  ¿Reconocimiento, identidad, territorio, poder, odio, venganza, protagonismo, guayabo, despecho, soledad? Tradicionalmente el grafiti en nuestra ciudad ha sido visto por algunas personas anquilosadas en el tiempo, como una práctica “delincuente” que identifica a “vándalos” o “pandilleros”. Sin embargo, en la última década hemos observado como también esas percepciones han ido cambiando de tono en la medida en que ya algunos ciudadanos reconocen en el grafiti una práctica “artística” que embellece muros, calles y varios elementos del mobiliario urbano.

¿Pero qué hacer para que más ciudadanos en Bogotá, reconozcan la práctica del grafiti o del esténcil como un acontecimiento artístico cultural,  un ejercicio de reflexión política o una expresión propia de los parches, los combos y las galladas que buscan reconocimiento social más allá de promover violencia o delincuencia barrial?

Berlín, la capital alemana es un referente a nivel mundial de la expansión del color a través de sus barrios de inmigrantes, los vestigios del gran muro que alguna vez dividió la ciudad, las fábricas en abandono convertidas en templos del  tecno y del beat, los vagones del metro y edificios que han prestado sus fachadas, para la creatividad y la expresión socio-política alemana, agudizada aún más con la caída del muro en 1989. En Berlín hay fondos gubernamentales y no gubernamentales para apoyar a los artistas de las Strassekultur (cultura de la calle), revistas y magazines online, tiendas de ropa y accesorios para la práctica del esténcil y el grafiti, concursos, festivales, rutas turísticas por Friedrichshain, Kreuzberg, y Schöneberg, barrios que se caracterizan por una fuerte  expresión juvenil  urbana. Del mismo modo, muchas de estas tendencias urbanas están  ligadas a corrientes artísticas como el dadaísmo o el expresionismo, lo que podría denotar en el imaginario ciudadano (aun cuando no lo podría ser)  como un acercamiento más hacia la “reputación artística” y un distanciamiento de lo “popular callejero”, sin embargo a pesar de los múltiples imaginarios, Berlín ha sabido construir un “soft power” (poder suave), un encanto erótico para atraer turistas, un símbolo más que junto con Alexanderplatz o la puerta de Brandemburgo ya hace parte de los catálogos turísticos de la ciudad.

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Fotografia por: Juan Carlos Alvarez

En este marco de ideas Bogotá no tendría nada que envidiarle  a Berlín puesto que a nivel local ya se han venido generando esfuerzos conjuntos  entre grafiteros y entidades gubernamentales para promover el apoyo de sus trabajos en espacios de encuentros ciudadanos ( Hip hop al Parque, Festival de la Juventud, Festival de Deportes Extremos etc.) e iniciativas alternativas como Bogotrax donde hay talleres de formación, espacios como La Peluquería y centros culturales alternativos como el ya extinto Piso Tres que dejaron huella y donde se dieron cita las renovadas tendencias de expresión urbana.

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Fotografia por: Juan Carlos Alvarez

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Fotografia por: Egon Jacobus.

De esta manera  es importante que se sigan promoviendo espacios de formación académica en torno a los trabajos realizados desde el grafiti y el esténcil y no solo permanezcan en la percepción ciudadana como actos que rayan en lo antiestético, lo vulgar y lo vandálico.

Como poder recuperar conjuntamente con miembros de la comunidad, parques de barrio para la lúdica y la expresión artística de niños y niñas e involucrar de manera creativa a los adultos mayores para que ellos puedan asumir desde sus puntos de vista que el graffiti trasciende las fronteras del desorden y la anarquía?

Finalmente en este sentido plantearía imaginar la creación de un bus itinerante (estilo soundsystem) dotado de muchas herramientas pedagógicas para llevar a cabo aprendizajes experimentales en el diseño y ejecución de imágenes que evoquen elementos estéticos y lleven consigo fuertes significados de identidad para las comunidades de aquellos parques y territorios donde el bus realice sus “stop and paint”. Y por què no hacerlo?

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