El Blog – Liderazgo x Bogotá

Creatividad e Innovación para el progreso de la ciudad

Los dilemas de Transmilenio

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Por: Andrea Bocanegra

Las discusiones  en la ciudad por lo general están sujetas al vaivén político. En estos días toda la atención está enfocada en la aceptación de cargos por parte del exconcejal Hipólito Moreno por su participación en el desfalco a la ciudad. Escándalo a todas luces de suma relevancia en una ciudad que fue saqueada por la corrupción, sin embargo no por ello debemos desviar la atención sobre temas que demandan una permanente discusión.

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Una de las cosas que más me gustan de Bogotá es Transmilenio, por una razón muy sencilla, ha mejorado mi calidad de vida en un aspecto fundamental, hace más eficiente el desplazarme de un lugar a otro. Mientras en un bus por la carrera 30 rumbo al trabajo invierto perfectamente hora y media, en Transmilenio me gasto 30 minutos. Sin embargo, el profundo rezago en la construcción de troncales y vías, la baja frecuencia de las rutas, los espacios insuficientes de las estaciones, la falta de conectividad en algunos puntos, generan sentimientos de inconformidad generalizados, convirtiendo así una idea innovadora en un problema para la ciudad. Al mirarlo un poco más de cerca parece que el centro de sus problemas pueden ser  más de  fondo que de forma.

Según lo reveló el más reciente estudio del Instituto de Desarrollo Urbano –IDU- sobre el estado de la malla vial en Bogotá, 372 Km de losas de Transmilenio se encuentran en estado crítico y para su recuperación se necesitarían varios años y 200.000 millones de pesos. Lo curioso es que este costo lo debe pagar la ciudad, a pesar que solo recibe el 5% de los recursos que recauda el sistema. Los contratos fueron estructurados de tal manera que las empresas que lo operan se quedan con el 95% del recaudo. Si bien este es un debate que tímidamente ha dado la ciudad, lo sorprendente es que el Alcalde Gustavo Petro se caracterizó por ser sumamente crítico frente al tema, sin embargo ante la posibilidad de hacer un trato más justo (equilibrado) para la ciudad, la administración no tuvo lista la licitación a tiempo prorrogando la vida útil de 500 articulados hasta el 2018  sin que esto ni siquiera se tradujese en un mejoramiento en la calidad del servicio para el usuario. Ahora pensemos, ¿Quiénes se benefician con la prórroga de los contratos? ¿Cuáles son los incentivos que crea la administración para mejorar la prestación del servicio?

Me gusta Transmilenio por la posibilidad que brinda de tener un servicio público de calidad, sin embargo la ciudad demanda que se mejore el sistema desde su planeación y su gestión. Se necesitan contratos bien estructurados, con una mayor participación del Distrito en el recaudo y con incentivos claros para que los operadores  presten  un servicio de calidad. Los asuntos jurídicos no pueden seguir siendo un impedimento para rehacer aquellos contratos que a todas luces no son coherentes con el beneficio público.

Las malas gestiones contractuales  terminan siendo un mal tan perjudicial para la ciudad como la corrupción, pues representan grandes ventajas para unos pocos en detrimento del bien colectivo y las finanzas públicas.

Este es un debate en el que debe participar el conjunto de la sociedad y en el que se necesita a su vez que tanto la administración del sistema y de la ciudad  hagan bien lo que les corresponde.

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